Mujeres restauran bosques de manglares en el delta del Níger

 

Típico del bosque pantanoso de Yaataah antes de que el Lokiaka Centre comenzara su iniciativa de restauración de manglares. Foto: Lokiaka Centre.

En el campo petrolífero de Yorla, en el delta del Níger, la comunidad agrícola y pesquera de Yaataah ha visto cómo su agua está cada vez más contaminada. Hace décadas, durante varios dias remojaban sus yucas en el río Yaataah para fermentarlas,  antes de procesarlas y convertirlas en su alimento básico. Las mujeres Kwawa locales eran alfareras muy reconocidas, generaban sus ingresos moldeando arcilla del río en ollas tradicionales para la danza, las hierbas, las bebidas y la cocina.

Dependiendo de la naturaleza de la marea, los pescadores de Yaataah solían caminar por el río y arrojar sus redes al agua para pescar. Hoy en día, tienen que alquilar botes para ir a pescar en alta mar, lo que pone en riesgo sus vidas frente a las mareas altas y los piratas marinos. El agua en estos días también está tan contaminada con hidrocarburos de petróleo,  que es imposible  procesar su yuca o hacer sus vasijas de barro, y las orillas del río están repletas de restos de peces y cadáveres de cangrejos.

Típico del bosque pantanoso de Yaataah antes de que el Lokiaka Centre comenzara su iniciativa de restauración de manglares. Foto: Lokiaka Centre.
La comunidad de Yaataah alberga una estación de flujo de petróleo de tres pozos. Los derrames de petróleo crudo de las actividades de la Shell Petroleum Development Company, junto con los de su empresa en comandita, Nigeria National Petroleum Corporation vienen contaminando el río. Con el tiempo, la comunidad ha sido testigo de los impactos de la quema de gas, las actividades de exploración de petróleo y el refinamiento artesanal: lluvia ácida, hollín negro, altas temperaturas, suelos más secos, mareas altas, lluvias tardías, desertificación, destrucción de hábitats marinas y aniquilación de manglares.

Las mujeres Ogoni afectadas por los derrames de petróleo ahora están cultivando manglares en el bosque pantanoso de Yaataah. Foto: Lokiaka Centre.

En áreas del delta del Níger, donde los bosques de manglares han desaparecido debido a la toxicidad de los derrames de petróleo, se está plantando palmas nipa, una especie foránea introducida hace más de un siglo. Durante las últimas cuatro décadas, las palmas nipa han invadido el río Yaataah y han destruido los manglares indígenas en el área que sirven como hábitat crítico para la reproducción de peces y crustáceos, y como sumidero de carbono para el medio ambiente. Esta situación complica aún más la vida de las mujeres cuyo sustento depende de la caza y venta de una especie de caracola de África Occidental [Tympanotonos fuscatus].

El delta del Níger es el tercer bosque de manglares más grande del mundo y sus manglares brindan importantes soluciones que se basan en la naturaleza para enfrentar la crisis del cambio climático. Estas áreas almacenan carbono cuatro veces más que las selvas tropicales tradicionales, sirven como protección de la costa contra inundaciones y tormentas con sus densos sistemas de raíces, previenen la erosión y mantienen la calidad y claridad del agua. Son también núcleo de biodiversidad al mismo tiempo que ofrecen diversos beneficios económicos. Sin embargo, los manglares podrían desaparecer por completo del delta del Níger en los próximos 50 años si las palmas nipa continúan multiplicándose rápidamente y los derrames de petróleo siguen siendo un problema.

Las mujeres Ogoni afectadas por los derrames de petróleo ahora están cultivando manglares en el bosque pantanoso de Yaataah. Foto: Lokiaka Centre.
En respuesta, una organización de base de defensa de los derechos ambientales y de género llamada Centro de Desarrollo Comunitario de Lokiaka ha capacitado a 250 mujeres y niñas de la comunidad en la restauración de manglares y gestión de la biodiversidad para aumentar la captura de carbono, restaurar los medios de vida de las personas, revivir la biodiversidad y limpiar el agua de hidrocarburos de petróleo. A través de este proceso, las mujeres han despejado 36 parcelas de las palmas de nipa y cultivado 30 000 brotes de manglar.

El Centro Lokiaka ha estado llevando a cabo campañas dirigidas a Shell y al gobierno de Nigeria, con el apoyo de GAGGA, para proporcionar agua potable en las comunidades, puesto que es su derecho humano. La organización, junto con otros actores ambientales, está presionando a Shell y a su gobierno para que implementen integralmente las recomendaciones del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente hechas en el informe del 2011 para limpiar, enmendar y restaurar el medio ambiente de Ogoni.

El bosque del pantano de Yaataah con manglares jóvenes cultivados por Lokiaka Centre. Foto: Lokiaka Centre.

El informe reveló que el agua potable de los pozos en las comunidades locales estaba contaminada con benceno (un carcinógeno conocido) a niveles 900 veces superiores a las pautas de la Organización Mundial de la Salud. El informe del PNUMA también identificó ocho medidas de emergencia y recomendó que se les preste atención urgente para abordar cuestiones de alto riesgo, como lo es el suministro de agua potable. Una década después, el gobierno aún tiene que proporcionar esto, incluso cuando les solicitan a sus ciudadanos que se laven las manos regularmente con agua limpia para evitar la propagación de la COVID‑19.

En enero del 2021, un tribunal de apelaciones holandés ordenó a la filial de Shell en Nigeria que indemnizara a los agricultores de dos aldeas del delta del Níger por los daños a sus tierras causados por fugas de petróleo en 2004 y 2005. Esta decisión crea bases legales para que las comunidades se enfrenten a las multinacionales que las perjudican y podría abrir las puertas a muchos litigios contra las compañías petroleras que han estado operando en Nigeria.

El bosque del pantano de Yaataah con manglares jóvenes cultivados por Lokiaka Centre. Foto: Lokiaka Centre.
El Centro de Desarrollo Comunitario de Lokiaka es socio de Both ENDS, Global Greengrants Fund y Mama Cash de la Global Alliance for Green and Gender Action. Establecido en 2009, es una organización autodirigida que trabaja para y con mujeres agricultoras indígenas y activistas de derechos humanos del delta del Níger en Nigeria. El grupo brinda capacitación en defensa y participa en campañas, construcción de alianzas e intercambio de conocimientos para garantizar los derechos de las mujeres indígenas a la tierra y garantizar que las mujeres sean vistas como partes interesadas importantes en la toma de decisiones relacionadas con la tierra y el medio ambiente.

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